GALERA · Patrimonio y vida tradicional
El cáñamo: la fibra que marcó Galera

Hay historias de Galera que se descubren siguiendo el recorrido de una fibra. El cáñamo enlazaba los campos con las eras, las balsas y los talleres, y daba ocupación a muchas familias. Antes de convertirse en una cuerda o en la suela de una alpargata, la planta pasaba por una larga cadena de trabajos en la que cada tarea preparaba la siguiente.
Un cultivo que miraba más allá del pueblo
Su importancia no terminaba en el uso doméstico. El cáñamo servía para fabricar cuerdas y velas, y durante el siglo XVIII su producción despertó el interés de las autoridades de la marina en Cartagena. Esa relación invita a imaginar la conexión entre un pueblo del interior y las necesidades de la navegación: tras una fibra aparentemente humilde había trabajo agrícola, oficios y comercio.
De los tallos a la fibra
El proceso comenzaba con el arrancado y el secado de las plantas. Después, los haces se sumergían en balsas durante unos veinte días. Era una de las etapas de preparación antes de separar la fibra de la parte leñosa del tallo.
A continuación llegaban el agramado y el espadado, trabajos en los que se golpeaban los tallos para desprender esa parte leñosa. El rastillado, realizado con un instrumento de púas, terminaba de limpiar y peinar las fibras. Estos nombres, hoy menos familiares, ayudan a poner palabras al esfuerzo y a la destreza que exigía transformar la cosecha.
La fibra limpia se agrupaba en madejas llamadas torcios. Veinticuatro torcios formaban una mateta, preparada para la venta. Hasta esa forma de ordenar el producto conserva una pequeña parte del lenguaje del oficio. La fibra de menor calidad también encontraba utilidad, por ejemplo en las suelas de las alpargatas.
Del taller a la cocina
El aprovechamiento de la planta alcanzaba otros ámbitos de la casa. Sus semillas, los cañamones, se utilizaban en los crespillos, unas tortas locales elaboradas con aceite y semillas. La historia del cáñamo reúne así el trabajo del campo, la fabricación de objetos y la memoria de los sabores.
Leer la memoria en las herramientas
La expansión de las fibras sintéticas a mediados del siglo XX redujo la demanda de cáñamo y contribuyó a la pérdida de empleo y a la emigración. Conocer ese cambio permite mirar las herramientas conservadas como testigos de una transformación que afectó a la vida de muchas familias.
En el museo, observa las púas, los soportes de madera y los instrumentos de trabajo. Piensa en cuántas manos intervenían antes de obtener una fibra lista para usar. Descubre el Museo de Galera y acércate a esta parte de la historia local, contada a través de los objetos y los saberes de sus habitantes.