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GALERA · Lugares que visitar

Horno de yeso de Espejuelos

Este horno conserva la memoria de un trabajo que transformaba la piedra del entorno en yeso para la construcción.
Horno de yeso de Espejuelos

El nombre «espejuelo» recuerda el brillo del yeso cristalizado, un mineral presente entre los depósitos del antiguo paisaje lacustre. Para aprovecharlo no bastaba con extraer la roca: había que cocerla, dejarla enfriar y reducirla a polvo. El panel de esta parada explica que la cocción podía durar hasta un día y medio. Durante ese tiempo, el yesero alimentaba continuamente el fuego con leña.

Después, el material cocido se llevaba a una era, donde se trituraba o se pisaba y, finalmente, se cribaban los fragmentos para obtener un producto más fino. Mezclado con agua, ese yeso podía utilizarse en las construcciones locales. En el sendero del Barranco del Agua quedan restos de hornos artesanales que se utilizaron hasta el siglo XX. La producción industrial fue desplazando este oficio.

Observa el horno desde el camino e imagina el trabajo que reunía: reunir combustible, vigilar la cocción y preparar después el material. El paisaje proporcionaba la materia prima; la experiencia del yesero permitía transformarla.

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